Administra tu Blog

¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis ¿Te gusta la Fotografía?

GravatarPreguntas y Dudas... Compartir experiencia, datos, mapas... Otra manera, con el foro... http://frquimenencadenamen.foroactivo.com/

Si quieres escribirme

 DE RECUERDOS Y MONTAÑAS

k2-aspe.jpg 

                 


    Buscando y rebuscando fotos  he encontrado algunas muy especiales.

    Me las pasó Raul y desde hace mucho tiempo no las había visto. Representan una escalada pirenaica,  clásica, fácil y bonita pero con un ingrediente especial que hace que tenga el recuerdo más bonito de cuantas cosas en montaña he hecho.

    Se trata de la Arista de los Murciélagos al Pico Aspe. En este caso, como en muchos otros, la compañía determina la calidad de la actividad y lo bien que lo pasamos no lo olvidaré nunca.

    El Chule, Raúl y yo comenzamos la aproximación a la arista con las primeras horas de la mañana de principios de Enero del año pasado. Hacía viento, el cielo estaba muy azul y las nubes pasaban rápido. El silencio del valle sólo se rompía por nuestras constantes carcajadas. ¿Cómo  podría ser de otra manera en compañía de Chule? Aún no he conocido a nadie capaz de no descojonarse con él estando menos de menos de diez minutos en su compañía. Un tío alegre e increíblemente divertido, el compañero que todos querríamos tener en la montaña o en cualquier lado. La mejor persona para pasar buenos y malos momentos.

    Al llegar a la base de la cresta las carcajadas se cambiaron por un: ¡No jodas, Hilo! Cuando les dije que había olvidado el agua en la furgoneta. Se nos presentaban unas cuantas horas de actividad por delante sin una gota de agua. La primera en la frente.

    A pesar de ello comenzamos la escalada de esta preciosa vía, como no podría ser de otra manera llevando la firma de E. Navarro. Buena roca, teniendo en cuenta la altitud cercana a los 3000 metros, y un ambientazo impresionante. Entre la niebla y el viento avanzábamos por la preciosa arista. De vez en cuando las nubes nos abandonaban y dejaban ver  el paisaje increíble de un invierno con poca nieve, en esos momentos aprovechábamos para hacer algunas fotos.

    Mi memoria no es muy buena, de hecho es bastante mala. No tengo muchos recuerdos técnicos  de aquél día. Algunas conversaciones en las reuniones, el clásico elenco de todas las vías que se quieren escalar, la cantidad de crestas bonitas que hay en el Pirineo…

    Recuerdo cómo nos equivocamos en un punto concreto e hicimos una pequeña variante más difícil. Chule progresaba el tercero en la cordada y tuvimos que hacer un invento con la cuerda para que superase el paso. No es que no fuese capaz de  dárselo pero el ataque de risa de los tres fue tal, que ahí nadie podía concentrarse y hacer algo bien. Mi memoria es mala, como he dicho, pero estoy seguro que nunca olvidaré los ojos de Chule colgando de la cuerda y llorando de la risa. Yo le intentaba comunicar la situación a Raúl pero mis palabras se ahogaban en carcajadas cada vez más histéricas. Mucho tiempo después los tres nos juntamos en la reunión a comentar la jugada.  Recuerdos así no tienen precio.

    Poco nos quedaba para alcanzar la cima del Aspe. Destrepar hasta  un pequeño collado y el ascenso por una preciosa y pequeña canal que termina en el mismo vértice geodésico, desde el cual se monta reunión. Cumbre, fotos y abrazos. Una vista espectacular, pues había despejado y el paisaje era increíble.

    El tema de la memoria es curioso: En cosas aparentemente importantes no suelo recordar mucho, sin embargo pequeños detalles se me quedan grabados a fuego.      Recuerdo que en el descenso hablamos de los vikingos (vaya cosa rara, ¿no?), estábamos muy contentos los tres y no paramos de rajar hasta llegar a la furgoneta con más sed que un camello de carreras.

    Son muchos los motivos que hacen de ese día un recuerdo precioso. Las risas, la amistad, las conversaciones. Raúl y yo hablamos habitualmente de lo importante que es escalar con buenos amigos, aunque sean vías de poca dificultad. Cuánta razón en esas palabras.

   A finales de junio de 2007, cinco meses después, escalábamos la Cresta de Salenques-Tempestades Chule y yo. Tras un desprendimiento mi compañero fue arrastrado al vacío falleciendo en el acto.

   Las risas, las imágenes y los momentos bonitos con él son los recuerdos más preciados que tengo.  Extraña cosa la memoria, pero son claros y nítidos como el agua..

Brubeicker

No hay Comentarios »

Dejar un Comentario


<a href> <em> <blockquote> <strong> <cite> <code> <ul> <li> <dl> <dt> <dd>