
Brezada
¿Hay algo mejor que una buena Brezada en medio del invierno madrileño? Un día de cielo azul, roca fría y unos buenos cerillazos en uno de los rincones pedriceros más frecuentados: El Cancho de Los Brezos.
Eso es una Brezada. Calzarse el chip de la adherencia y forzar el grado hasta que los gatos echen humo. Un buen barrido de las vías en los paños de este Cancho. De vez en cuando, y sobre todo entre semana, está bien volver al lugar donde muchos de nosotros aprendimos a escalar.
Si además tienes un compañero que está loco y hace cosas como correr en la subida de aproximación cargado con el macuto o bajar entre gritos, la mochila botando y a ritmo de carrera de montaña pues mucho mejor y mejor que te lo pasas.Como mi compañero hace estas cosas y muchas más, la Brezada es más divertida sobre todo cuando se le ocurren frases como:“La escalada es cacafuti” o “súbete las pipas muy fino”.
Resultado: Un puñado de buenas vías de adherencia y regleteo resaltando Azul de Samarcanda (6c) que nos ha gustado mucho, las yemas de los dedos en carne viva, muchas muchas risas, y un menú en el bar Parra de Manzanares..
¿Qué más se puede pedir?

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