
ASCENSIÓN PERDIGUERO (3222 m)
Salimos a las 7 de la mañana, sólo hacemos una parada, un café rápido y continuamos dirección a la estación de esquí de Cerler, con la intención de esquiar la tarde, el forfait a partir de la 13:00, nos retrasamos y empezamos a esquiar sobre las 14:00, poca gente, una capita de nieve polvo, de cantidad justa, fuera pista escasos, por no decir inexistentes.

Pronto se nos hace la hora, cuando uno empieza a calentarse, Hilo marca el ritmo, Jesús sigue su huella, giros cortitos, bañeras, las paso a duras penas, las piernas se quejan.
Aprovechamos la tarde en Benasque, una vuelta por la tienda de Barrabes, Hilo saluda a antiguos compañeros y una cena copiosa para recargas las pilas.
Buscamos un sitio a las afueras de Benasque, y preparamos la cama de la furgoneta.
Las 7:00 de la mañana llegan pronto, la pereza se adueña de nuestros cuerpos, uno se resiste a levantarse. Cerca de las 8:00, los minutos y las horas se han echado encima, comenzamos nuestra travesía, salimos desde el puente de Literola (1570m) que se accede por la carretera A-139, hay una pequeña explanada donde se puede dejar el coche, desde este punto comienza el barranco de Literota, un sendero bien marcado que nos introduce en un frondoso bosque, paralelo al río que da nombre al barranco, con las tablas a cuesta ascendemos la pronunciada pendiente, el barranco se abre, llenamos las cantimploras de agua, la única y una botella de plástico de 33 cls, que desastre y que despiste… Buscamos el lugar adecuado para ponerlas tablas, el inicio está justo de nieve, pero nos deja deslizarnos, a media latera ascendemos suavemente, nos movemos por la cota entre 1800 y 2000m.
Una nube negra va apoderándose del valle, decidimos bajar a la cabaña del Ubago de Literota o del Forcallo, nos cobijamos en su interior, hay leña, se nos pasa la idea de hacer unos chorizos, pero ni tenemos chorizos ni mechero para encender la lumbre.

Después de unas cuantas liberaciones de que hacer, si volver a Cerler y esquiar, Jesús nos anima y de nuevo emprendemos la ruta.
Voy detrás de mis compañeros, se apoderamos de mí un cansancio, me limito a coger un ritmo despacito, me cuesta respirar, que sensación más desagradable, trato de aislar los pensamientos en la contemplación del paisaje, tenemos la fortuna de que está abriendo, todo adquiere un color más intenso, más vivo.

Por el Ball de Litorala nos deslizamos con ese sonido característico de la piel de foca con el contacto de la nieve, tenemos un pequeño percance en el Collado de Dalliu (2346m), es un pequeña pendiente franqueadas por dos rocas, pero al subir nos ibamos para abajo, imaginaros el trabajo que había que hacer, el motivo es que forman talones de nieve dura en las pieles de foca, unos zuecos y esto provoca que no agarre la tabla.

Llegamos al Ibonet de Literota, ahora helado, nos desplazamos hacía la derecha para acometer otra pendiente de considerable inclinación.

Hacemos media ladera, nos vuelve pasar lo de antes, así que dejamos las tablas, crampones en las botas y piolet en mano continuamos ascendiendo, ahora si que avanzamos.
Nos paramos a 2760 m aproximadamente, ya es tarde, sopla con fuerza, después de dudar decidimos bajarnos, es tarde, aún nos quedan unos 500 metros de desnivel. Otra vez haremos cumbre, la verdad que estoy bastante fatigado, y si subo al Perdiguero tendrá que ser muy despacio… La nieve no está del todo mala, aunque me siente muy torpe, no bajo con decisión, y esto hace que me vaya al suelo en repetidas ocasiones, pero es descenso se hace verdaderamente rápido, ya con las últimas luces llegamos al aparcamiento.


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