Al borde de la caída...

Vía Jordi Jutglar / Directa Borbah

El Pájaro, se eleva en forma de pirámide, casi 200 metros de granito vertical, desde lejos podemos observar y descubrir su grandeza, desde cerca nos engaña, tiene una perspectiva difícil, una vez puestos en la base nos hace creer que es menos vertical, que los seguros están más cerca…
Unos de los riscos o quizás el más emblemático de la Pedriza, alterna largos de adherencia con largos alpinos, fisuras, canalizos, grietas.., un sin fin de técnicas en una misma vía, hace de ella, toda una joya dentro de una amalgama de riscos dispersados por toda la Pedriza.
No tiene la adherencia pura del Yelmo, pero no es menos apetecible, lo que sobresale en el Pájaro es la continuidad en sus largos de adherencia, te lleva como un piano…
Descubriremos la gran calidad que hay en sus itinerarios, líneas bien pensadas, manteniendo el grado, todo un terreno de aventura.
El día de la Constitución, la Pedriza se presenta despejada, atrae a una gran multitud de gentes, escaladores, senderistas..., parece que el Pájaro recobre la vida que tuvo en años pasados, nos juntamos tres cordadas, somos los últimos, la Sur clásica, una de las más repetidas en esta cara y la Tino.
Nos desplazamos un poco hacía la izquierda, buscando o más bien reconociendo la vía Jordi Jutglar, nos situamos una vez localizadas la Sex Machina y la Aparecida, rutas que hemos hecho en otras ocasiones o por lo menos parte de ellas.
La intención es hacer una mezcla de vías, empezando por la Jutglar. Luego improvisaremos según las ganas y las emociones que queramos experimentar.
Jordi Jutglar (V+/Ae (6b/A0), M1+).

Comenzamos por la Jordi Jutglar, abierta por Ramón Portilla, Manuel Marchal y José Ortiz, el Tronco, un grupo de jóvenes escaladores de la nueva generación, con la intención de renovar conceptos de la antigua concepción, más tradicional.
Este cambio es apoyado por nuevos materiales, más técnicos, menos pesados, pero sobre todo, el espíritu aventurero y la constancia a la hora de enfrentarse a los retos que se proponían.
Esto ocurría por el año 76, el boom de las directísimas, teniendo en cuenta que la mayoría de la fisuras en el Pájaro estaban abiertas, estos jóvenes se proponen abrir el itinerario desde abajo, con la intención de burilar lo menos posible y escalar mucho…
El nombre de la vía esta dedicada a Jordi, un bombero catalán , perteneciente al grupo de los Piratas de Barcelona.
1 Largo (Ae/6b/A0): antes de que abrieran la vía, ya hubo un intento de ataque, se sirvieron de una hilera de buriles que dejaron otros.

Línea de chapas, muy evidente, comienza a la derecha del primer seguro fijo, nos damos cuenta rápidamente de la gran dificultad que presenta este tramo, es un Ae, me cuelgo y empiezo a trabajar en artificial, por comodidad utilizo un pedal.

Las chapas están cercas, así avanzo tres parabolt, a partir de aquí trato de escalar en libre, pies en adherencia y pequeñas regletitas para las manos a forma de contrapeso y así evitar el desequilibrio producido por la verticalidad, aguanto y aprieto, avanzo decidido y aislado de la caída, es mínima, sucesión de pasos delicados, luego el terreno suaviza, en forma de X, aprovechando los canalizos naturales que forma la roca, llego a una repisa, donde hago reunión.

2 Largo (V): a la derecha de la reunión, se observa una marcada fisura-canalizo, por donde continúa la vía. Un paso de entrada, a colocarse, se autoprotege bien, en la mitad se abre un poco y luego vuelve a cerrarse, una superación para salir y en adherencia, en ligera travesía a izquierdas, continua para hacer reunión. Los aperturistas escalaron este largo totalmente en libre, utilizando tacos y clavijas en V, el calzado por aquellos tiempos eran botas de tipo Cleta, como anécdota, en ocasiones usaban la maza para desencajar la bota. Apreciamos la verdadera dimensión del Pájaro, el relieve cuculiforme alargado y vertical que se nos echa encima como una losa, el Pájaro se posa a la espera de nuevos escaladores. Queremos escalar su forma de carámbano alargado y puntiagudo, siempre en busca de nuestros límites, de rutas nuevas, como gotas de agua avanzamos por la roca pulida del Pájaro… 3 Largo (V+/6b/Ae): se inicia en una travesía corta y delicada a derechas, a coger de nuevo la fisura que hemos dejado, es preferible bajar un poco, se mejora en pies y nos ayuda a encaramarnos a la fisura, que momento, desde aquí comienza una línea de chapas blancas, un primer tramo asequible, con ambiente, se progresa eficazmente, requiere de nuestra concentración. La fisura empieza a cegarse, tramo en que burilaron, y tuvieron que escalarla completamente en artificial, realizando un duro trabajo, para ello puntearon por la noche. El tramo se va poniendo cada vez más delicado, como una flecha nos dirigimos hacia el primer techo, se deja a la derecha una reunión, que es la que deberíamos haber hecho reunión en el segundo largo. La tensión empieza acumularse, manos buscan agarres, los pies tratan de encontrar apoyos buenos, ya se han acabado, respiro, miro y decidido avanzo, llego al tramo clave, entro mal, cambiado, error, no me deja rectificar, aguanto pero al final me voy para abajo. Vacilo por un instante, pero el acervo que hay en mí me obliga como un resorte a salir del cómodo reposo y de nuevo encontrarme e un frágil desequilibrio, pies en fisura, uno debajo del otro, manos a modo de cerrojo empotro en pequeños cuencos que conviven en la fisura y arriba, lo consigo, la respiración se acelera por el gozo que uno tiene al superar una dificultad, terreno fácil y se llega a una repisa, donde descanso y trato de bajar las pulsaciones, un pancita, que de nuevo nos pone a prueba, de aquí nos deja al comienzo de una sucesión de chapas que se superan en Ae, culmina en una superación de un techo, que nos deja en la base de la reunión. Lugar conocido, hay dos reuniones, aquí se juntan la Tino, la Directa Borbah y la nuestra. 4 Largo: decidimos continuar por la directa Borbah (6b/Ae, M1+), equipada por Gabriel Martín, Juan Carlos Gil, Juanjo Fernández y Pablo Galán en 1987. Travesía a derechas de la reunión, es la fisura que esta a la izquierda del conocidísimo escudo. Tiene un primer paso, a colocarse en la fisura, empotramiento de puños y una superación con el pie izquierdo en adherencia, el otro lo empotramos, el tramo más difícil. La fisura esta protegida con parabolts, aunque si que es verdad, que se puede proteger bien. A la mitad de la fisura se ensancha, obligándonos a cambiar de posición y de técnica, ahora en bavaresa, un par de pasos y luego de nuevo buscamos una posición más cómoda, en forma de chimenea, incluso podremos darnos un buen reposo, y de aquí se llega a la reunión. 5 Largo: surcamos el techo de la cola del Pájaro por un Ae, una sucesión de cáncamos muy seguidos y que no presenta ninguna dificultad, nos deleitamos con las vistas y la ingravidez que provoca el estar suspendidos en el vacío. Una salida divertida, como casi todos los artificiales, avanzo en línea recta, me salto la reunión y continúo para hacer reunión en unas setas. Desde este punto, nos desencordamos y hacemos cumbre, donde esta la línea de rappel.



Foto: detalle de la fisura de la vía Galvez (6b). 

Meneame
del.icio.us
Muy buen trabajo Alfredo !!!
ME encanta el toque romantico de tu narración. Sin duda va más alla del reto deportivo para mostrar un viaje existencial de superacíon...
ME alegra ver que sigues con animos en el blog.
Gracias Alfredako
Yhisas
21-01-2008 - 08:13:03 GMT 1